La mujer de 22 años dio a luz a un bebé en el camino hacia el hospital, un viaje que resultó ser “el más loco y largo” que jamás haya experimentado.

Imagen simbólica. – Desechar

En una secuencia de acontecimientos desgarradores, una mujer da a luz a su hijo Rome, de 9 libras y 8 onzas, en medio de un atasco de tráfico, camino al Hospital Singleton.

La historia se desarrolló el día de San Valentín, cuando Freya Flowers, de 22 años, que estaba esperando a su bebé, sufrió un corte de agua a las 05:00 GMT.

Su madre llegó a su hospital. A pesar de la urgencia de la mañana, la enviaron de regreso a casa porque el personal médico determinó que aún no estaba en trabajo de parto activo. Lo que no sabían era que la situación estaba a punto de dar un giro inesperado.

Freya regresó a casa con su madre Kim Griffiths y su hijo River, de tres años. Sin embargo, su estado empeoró.

Alrededor de la 1:20 p.m., Freya comenzó a sentir un dolor intenso. Kim recordó esos momentos frenéticos y los describió como “una sensación de pesadez y tirantez”, seguida de un dolor cada vez mayor. “Llegamos a casa alrededor de las 12:30, luego a la 1:20 Freya sentía dolor”, dijo Kim.

En una carrera contra el tiempo, el trío se dirige al hospital, pero se queda atrapado en un atasco en Fabian Way en Swansea.

Kim conduce con una mano, toca la bocina e intenta consolar a Freya ayudándola con la otra. Ella describió la urgencia de la situación y dijo: “Amo su corazón, ella solo estaba gritando ‘¡Señora! Francamente, ¡no puedo afrontarlo más!’

Mientras Kim se acercaba al hospital, tratando de encontrar su camino entre el tráfico, la desesperación se apoderó de ella.

“Pensé que no había manera de llegar allí antes de que naciera este bebé”, expresó Kim, al darse cuenta del inminente nacimiento.

Cuando se acercaban al Hospital Singleton, la situación alcanzó su punto máximo. Sin tiempo libre, Freya da a luz a la bebé Rome en el asiento del pasajero delantero del Ford Ka de Kim.

Kim, realizando múltiples tareas con asombrosa habilidad, navegó en medio del caos para garantizar la seguridad de las entregas.

Kim recordó los momentos después de llegar al hospital y dijo: “Pusieron una manta sobre la puerta para que nadie pudiera ver nada, y luego la enfermera se acercó, le ató el cordón y lo cortó, luego lo envolvieron”.

Al reflexionar sobre la extraordinaria experiencia de su hija, Kim expresó orgullo y alivio por ella: “Estoy muy orgullosa de ella porque lo ha hecho tan bien, la amo”.

A pesar del shock y el trauma inicial, tanto Freya como la bebé Rome regresaron a casa sanas y salvas el mismo día.

“Fue muy doloroso, increíble”, dijo Kim. “Afortunadamente, él salió ileso y ella estaba bien”.

Para Freya, fue el viaje más largo y loco de su vida.



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