Nueva Delhi: un activo NASA Nave espacial perdida por poco Colisión con un satélite ruso desaparecido orbita terrestre baja,
Se predijo que el encuentro cercano entre la nave espacial de la misión Termosfera Ionosfera Mesosfera Energética y Dinámica (TIMED) de la NASA y el satélite ruso Kosmos 2221 ocurriría aproximadamente a la 1:30 a.m. EST del 28 de febrero a una altitud de aproximadamente 373 millas (600 kilómetros). La NASA emitió un comunicado apenas una hora antes del incidente.
Las colisiones de estos satélites no tripulados pueden provocar una importante formación de escombros, poniendo en peligro no sólo a los satélites de la NASA que estudian los efectos del Sol en la atmósfera terrestre, sino también a otros objetos en órbita, y también podrían desencadenar una reacción en cadena potencialmente devastadora.
“La colisión podría haber provocado una gran cantidad de escombros”, dijeron representantes de la NASA y del Departamento de Defensa.
Esta posible reacción en cadena de desechos de satélites en órbita terrestre baja, conocida como síndrome de Kessler, podría ser devastadora y es una preocupación creciente entre los científicos debido a la creciente cantidad de satélites y desechos espaciales. Actualmente, el Departamento de Defensa rastrea los 30.000 pedazos de escombros más grandes, pero innumerables pedazos más pequeños siguen sin rastrear y representan una amenaza para los satélites y la Estación Espacial Internacional.
En un esfuerzo por abordar el problema de la basura espacial, los científicos australianos están proponiendo un método para eliminar pequeños desechos utilizando láseres y la Agencia Espacial Europea (ESA) planea lanzar un robot en 2025 para recolectar basura espacial. El director general de la ESA, Jan Warner, ha abogado por nuevas normas que exijan a las entidades que lanzan satélites limpiar sus desechos espaciales.
¿Cómo afectan los desechos espaciales a las operaciones de los satélites?
Riesgo de colisión: El impacto más directo es el riesgo de colisión con satélites operativos. Incluso pequeños fragmentos de escombros que viajan a gran velocidad en órbita pueden causar daños catastróficos a los satélites, provocando la pérdida de su funcionalidad o su destrucción total.
Maniobras y consumo de combustible: Para evitar posibles colisiones, los satélites a menudo tienen que realizar maniobras evasivas, que pueden consumir combustible valioso, acortar su vida útil e interrumpir las operaciones normales y la recopilación de datos.
Diseño y costo: La amenaza de los escombros requiere diseños de satélites más robustos para resistir los impactos, lo que aumenta los costos de construcción, prueba y lanzamiento de satélites.
Ranura orbital: Los desechos espaciales pueden perturbar rutas orbitales populares y útiles, haciéndolas menos accesibles o aumentando los riesgos para los satélites que operan dentro de esas rutas.
estabilidad a largo plazo: La creciente cantidad de desechos espaciales podría provocar el síndrome de Kessler, un escenario en el que la densidad de objetos en la órbita terrestre baja es tan alta que las colisiones entre objetos podrían provocar una cascada de colisiones. Esto aumentará el problema de los desechos y puede dejar inutilizables algunas regiones orbitales durante generaciones.
Interferencia de comunicación: Aunque son menos comunes que los impactos físicos, los desechos también pueden interferir con las señales hacia y desde los satélites, afectando la transmisión de datos y el control operativo.
Seguros y Responsabilidad Civil: El mayor riesgo de los desechos espaciales podría generar mayores costos de seguro para las operaciones de satélites y complejas cuestiones de responsabilidad en caso de colisiones que involucren satélites activos.





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